I
Las heladas manos de Thomas Avalon parecían no responderle cuando intentaba hacer coincidir la llave con la cerradura de la puerta del edificio de departamentos en donde vivía, el frío clima de Londres lo había castigado en todo el camino desde la oficina hasta la puerta en donde ahora se encontraba luchando con aquel antiguo mecanismo que le permitiría refugio y talvez un poco de calor. Frustrado, desistió de su lucha por un momento y guardó las llaves en el bolsillo derecho de su sobretodo para dar calor a sus manos colocándolas juntas y soplando un poco de aliento caliente dentro de ellas ayudándose con un movimiento vigoroso de los dedos. Thomas había decido ir a trabajar caminando los casi dos kilómetros y medio que separaban su casa del complejo tecnológico en donde trabajaba, usualmente hacia ese recorrido en bicicleta pero esa mañana se sintió con ganas de caminar. Parado frente a su puerta, luchando contra el viento cargado de hojas que estaba empeñado en ensuciarlo, se arrepintió de su decisión.
Una vez que logró abrir la antigua cerradura el lobby del viejo edificio de departamentos le entregó un poco del calor que estuvo buscando durante toda su caminata. Thomas vivía en el tercer piso de aquel edificio de cinco pisos construido en mil novecientos treinta, había heredado el piso cuando su abuela materna falleció. El edificio era de una fachada simple de piedra gris pulida, la puerta de acceso al lobby era de roble pesado con detalles de cobre que parecían haber sido colocados décadas después, el piso del lobby era de baldosas blancas y negras que daban al suelo un estilo ajedrezado. La escalera que conducía a las plantas superiores estaba colocada a la derecha de un escritorio que tiempo atrás habría sido utilizado por el conserje de turno pero que ahora nada más servia para juntar correo y guardar abrigos. El edificio no contaba con un ascensor actualmente, el mismo había sido eliminado por seguridad durante los bombardeos de las fuerzas aéreas nazis a Londres en la Batalla de Inglaterra en la década del cuarenta y nunca fue repuesto.
Una vez que llegó al piso que ocupaba su apartamento su temperatura corporal ya se había restablecido y lo que ahora le faltaba era aire, la forma física de Thomas no era la ideal, aun cuando su contextura era delgada. Colgó su sobretodo del gancho ubicado en la parte posterior de la puerta y dejó su mochila en la mesa de la gran sala que recibía a quienes cruzaban el pasillo posterior al acceso. El apartamento había sido habitado por la sus abuelos maternos y su madre se había criado en ese mismo lugar. Thomas tenía aún los recuerdos de estar sentado en el regazo de su abuelo hojeando libros y escuchado sus historias sobre la WWII, muchas veces no podía evitar imaginarlo sentado a la mesa cuando ingresaba para poder compartir con el una noche de charla de adultos. Muchas veces sintió la necesidad de mudarse a un apartamento mas pequeño, este era demasiado grande y el estaba demasiado solo, pero con los precios de los pisos por las nubes eso era un sueño realmente imposible para él.
Thomas Avalon tenia 27 años, se había mudado de la casa de sus padres, en las afueras de Londres, a los 16 años para ir a trabajar a la capital. De niño Thomas fue un alumno ejemplar, un niño prodigio dirían algunos, su habilidad para comprender cuestiones abstractas dejaba pasmados a sus maestros y tutores. A los 13 años había concluido exitosamente la educación secundaria y consiguió una beca por aptitud en la prestigiosa University of London donde fue uno de los alumnos más jóvenes en conseguir un titulo en Literatura Inglesa y Artes. Sus padres esperaban que fuera Ingeniero Civil o Profesor de Física o Química debido a su facilidad para la comprensión de abstractos pero Thomas siempre quiso ser escritor. Gracias a la frondosa biblioteca que su abuelo, se pasaba los fines de semana encerrado leyendo libros clásicos y novelas de ciencia ficción, sus preferidas. Tenía una extraña fascinación por el mundo presentado por los genios de Philip K. Dick e Isaac Asimov. Había en sus mundos un tipo de tranquilidad que precedía de la aceptación de lo inmutable, de la contemplación de lo efímero y de la necesidad que tiene el ser humano de explorar sus límites y los de su entorno que lo hacía sentir cómodo y sumergido cuando los leía. Thomas tenía la piel blanca como la leche y los hombros y la nariz cubiertos de pequeñas pecas rojizas que eran imperceptibles a la distancia pero que se hacían visibles a medida que uno se acercaba a el. Su rostro era angosto y su nariz orgullosamente respingada, sus ojos marrones como pequeñas esferas blancas con un centro de nogal pulido bajo unas cejas finas y rectas. No era una belleza típica pero las mujeres parecían quedar prendidas a la energía que desprendían esos ojos como puñales. Hacía años que Thomas no tenía una relación seria, sus últimos intentos habían terminado siendo sendos fracasos ya sea por falta de tiempo o de ganas, a veces un poco de ambas cosas, por lo que Thomas decidió simplemente concentrarse en su trabajo.
II
A dos mil trescientos metros de su hogar se erguía imponente el Next Horizont Technology Center o como a Thomas le gustaba llamarlo “El Cubo”. El Cubo era una construcción de casi dos mil metros cuadrados en un campo cinco veces mayor que tenia una forma cúbica perfecta. Solo rompían la monotonía de sus formas las ventanas colocadas en siete líneas horizontales que correspondían a los siete pisos superiores de la estructura, además contaba con tres niveles subterráneos. El NHTC era una institución gubernamental que se dedicaba originalmente a la exploración científica para el desarrollo de tecnologías de información y comunicaciones. Durante la última década y debido a un mal manejo de parte del Estado ha recibido inversiones privadas que han sacado al Gobierno el problema que era para los contribuyentes mantener al “Cubo” y con ello vino un cambio en las actividades investigativas que se realizaban allí dentro. El desarrollo de tecnología de comunicación quedó en un segundo plano y ahora el 75% de los recursos era destinado a proyectos catalogados como clasificados y en los cuales el Gobierno ya no podía tener control alguno. Thomas Avalon era el encargado de manejar los fondos que El Cubo destinaba a la Cultura y Arte, que era la manera que tenia el NHTC de mostrar una cara amable y generosa a la población que poco y nada sabía de lo que ocurría dentro de sus recintos y que desde la privatización miró con recelo al imponente cubo blanco. Los generosos fondos que Thomas debía repartir entre las instituciones seleccionadas hacían que las miradas de desconfianza del común se transformen al ver que gracias al Cubo habían nuevos museos, escuelas talleres, parques de exposiciones abiertos las 24 horas del día y muchos chicos sin oportunidades estaban hoy en proyectos culturales y artísticos que de alguna manera llenaban el vacío que el Estado dejaba en este aspecto.
Thomas nunca se preguntó exactamente que pasaba fuera del ala administrativa donde estaba ubicada su oficina y la de los demás empleados que no usaban las batas blancas reservadas para los científicos. Su credencial de acceso digital y la huella de su iris no tenían los permisos necesarios para cruzar fuera de esa ala, aunque al verdad es que Thomas nunca se interesó mucho en lo que había detrás de aquellas puertas custodiadas por una tecnología de seguridad prácticamente inviolable, estaba demasiado ocupado realizando auditorias de los fondos e investigando a las instituciones que los solicitaban pero había oído comentarios en los pasillos por parte de científicos jóvenes de que el proyecto mas grande en fondos y en cantidad de científicos que se estaba realizando dentro del Cubo actualmente era uno relacionado con la realidad virtual expandida y mejorada, un proyecto que pretendía emular en la mente del sujeto un escenario idéntico al de la realidad de la persona pero dentro de la mente con una posibilidad de control total de las acciones y decisiones personales. Como una especie de mundo virtual paralelo dentro de la mente de la persona pero que se sintiera y viera real, que cada toque realizado entre los seres virtuales produzca una sensación en el cuerpo que emulara un toque real, cada imagen sería exactamente igual que la realidad pero el sujeto nunca estaría realmente allí. Se supone que esta tecnología estaba siendo desarrollada con fines comerciales como ser viajes a cualquier lugar del mundo sin dejar la comodidad del sofá de la casa, todo esto conectado al equipo de realidad virtual, también habían comentarios de aplicaciones médicas revolucionarias para esta nueva tecnología. Thomas seguía pensando que la realidad “real” era mucho mejor que la virtual, no nacimos para experimentar sensaciones generadas por un ordenador se quejaba, sino para sentir en la piel las sensaciones que este mundo tiene para entregarnos. Había aspectos del desarrollo tecnológico de las culturas avanzadas que simplemente no podía entender.
III
Las manos de Thomas, ya calientes, sostenían una taza de té mientras ordenaba sus ideas para comenzar a trabajar en casa. Preparó el escritorio con todo lo que necesitaría para trabajar esa noche y se dio prisa a comenzar ya que la el frío estaba decidido a ingresar en su hogar a cualquier precio y la calidez de sus cobijas se mostraba altamente irresistible en ese momento. Desde joven Thomas cultivó el habito de ser extremadamente ordenado a la hora de trabajar, siempre tenía todo lo que necesitaba al alcance de la mano, el tiempo que se pierde buscando, revolviendo, moviendo en búsqueda de algo que podría haber estado al alcance de las manos de ser precavidos lo sacaba de quicio. La noche transcurría normalmente, Thomas estaba absorto en sus pensamientos evaluando cada solicitud de fondos y ni siquiera oía la voz de Ella Fitzgerald que de fondo intentaba, en vano, hacer esa noche un poco más agradable.
Sin mirar siquiera Thomas extendió el brazo buscando la taza de té y al encontrarse con ella sintió que estaba vacía por lo que se dirigió a la cocina a servirse un poco más. En el trayecto decidió que un café sería lo mejor. El trabajo seguía acumulado y la noche no se hacía más larga así que debía mantenerse alerta y despierto. Caminó de vuelta a la mesa de trabajo dando un largo sorbo al recipiente lleno de café hasta el borde tratando de evitar, cual equilibrista casero, que el líquido se derrame sobre la alfombra o su persona. Al llegar al escritorio vio algo que lo dejó completamente tieso, helado, como una estatua de cera. La mesa donde hasta hacía segundos estaba ubicada su computadora portátil, donde reposaban una pila inmensa de papeles y carpetas estaba completamente vacía. Lo que dejó helado a Thomas no fue lo que vio sino lo que dejó de ver, todas sus pertenencias personales había desaparecido, todo lo que estaba en la mesa, hasta el posavasos para la taza había desaparecido, como si un ladrón hubiera detenido el tiempo y en cuestión de segundos se haya desvalijado todo lo que había sobre aquel mueble. Thomas, siempre tan pegado a su razón, comenzó inmediatamente a escudriñar su mente buscando alguna posible respuesta a lo que estaba ocurriendo. Apoyo, temerosamente, la taza en la mesa que ahora se mostraba espléndida en su desnudez de objetos y comenzó a girar sobre su eje buscando algún tipo de respuesta. No sabía exactamente que estaba buscando, si alguna persona que había ingresado sigilosamente, si algún resto o evidencia de lo que pudo haber ocurrido. No tenía idea de nada. Empezó a caminar erráticamente por todo el departamento mientras en su mente las más ridículas explicaciones tomaban cierta forma, la mente muchas veces nos quiere obligar a dar un final a lo que no entendemos, aunque este final carezca por completo de lógica. Sintió, repentinamente, una brisa helada que lo sacó de su asombro y recobró el completo uso de sus facultades mentales. – ¿Qué está ocurriendo? – se preguntó en voz alta mientras la posibilidad de que un ladrón haya ingresado se hacía cada vez más fuerte, era la única explicación lógica para la desaparición de sus cosas. Sus pasos se hicieron cada vez mas fuertes y cuando se dio cuenta se encontraba corriendo por todas las estancias del lugar buscando a quien, seguramente, todavía se encontraba escondido con todas sus pertenencias. Paró de pronto. ¿Quién querría robar papeles? Se preguntó extrañado. Su computadora portátil era de última tecnología por lo que se podría conseguir muy buen dinero por ella en el mercado negro pero ¿para que llevarían toda una pila inmensa de papeles y carpetas que no tienen valor comercial alguno? Esto se está poniendo muy raro se dijo a si mismo. Lo primero que pensó fue que esto se trataba de un caso de espionaje industrial y que lo habían confundido a el con algún científico de relevancia. Si, era eso, era evidente, por ello se llevaron los papeles también. Un dolor de cabeza empezó a hacer de las suyas en las sienes de Thomas por lo que decidió ir a recostarse un rato, recomponer sus ideas para luego llamar a la policía a denunciar el robo. Con las manos entrelazadas detrás de la nuca, como si se tratase de un prisionero, caminó hasta su habitación con la intención de recostarse en la cama y pensar calmadamente pero lo que encontraría allí dentro lo iba a dejar muy, muy asustado.
IV
David Ferry era lo que se podía considerar un genio, pero antes fue un niño genio. David nació en Londres un verano hace veintiún años en el seno de una familia acomodada de clase media-alta. Su padre era músico y autor y su madre, de origen hindú, era profesora de arte contemporáneo en la universidad. David empezó a mostrar rasgos distintos desde muy temprana edad, a los tres años leía perfectamente los periódicos sentado en el regazo de su padre en la mecedora de madera que adornaba la sala central de la casa de estilo victoriano en la cual vivían. A los cuatro años realizaba ya operaciones matemáticas y demostraba aptitudes elevadas para el manejo de equipos electrónicos e informáticos por lo que tuvo una educación especial en el “North London School for Gifted Youngmens”, una escuela privada para chicos de clase alta con coeficiente elevado. Sus años de enseñanza allí los aprovecho para aumentar sus conocimientos en robótica, desarrollo de inteligencia artificial, programación, psicología y antropología. David era amable pero callado por lo que en un ambiente como en el del North London, donde se concentraba una masa importante de cerebros con egos a la altura de sus conocimientos, le fue muy difícil congeniar con alguien y hacer amigos.
Para la edad de catorce años David ya había presentado con éxito varios proyectos, entre ellos uno de desarrollo de comunidades virtuales para que pacientes aquejados de enfermedades degenerativas neuronales puedan seguir interactuando a través de los impulsos eléctricos del cerebro luego de perder la movilidad. Las empresas de tecnología, siempre a la caza de talentos frescos y con potencial, pusieron sus ojos sobre David y lo abordaron con diferentes propuestas sobre su futuro próximo, le ofrecían un salario más que jugoso, carros, vivienda y la posibilidad de desarrollar proyectos privados más allá de los oficiales para los que trabaje. La presión corporativa era elevada por lo que sus padres decidieron que luego de terminar la secundaria se tomaría algunas clases libres en alguna universidad regular para poder socializar y disfrutar de su edad sin el stress que, según su forma de ver, todavía podía esperar un poco en llegar.
David tomó clases de literatura y arte en una universidad regular de Londres, lo hizo por dar el gusto a sus padres que se veían muy contentos con su inteligencia pero que por dentro se sentían un poco decepcionados de que no hubiera demostrado el gusto de ambos por las bellas artes. Al cumplir los dieciséis años se decidió por el programa de Desarrollo Junior de la compañía Next Horizont Technology Center. Le ofrecieron una plataforma de capacitación constante en donde podría crecer para que a los dieciocho años pueda pasar a formar parte del staff de científicos de la compañía. Estaba muy contento con los pasos que había tomado y sentía que todo su esfuerzo valía la pena. El NHTC era la meca para cualquier persona que quisiera hacer carrera en el campo científico y tecnológico.
“Estamos muy orgullosos de ti David, de veras, eres todo lo que un padre puede llegar a pedir” eran una frase que David había oído muchas veces en su vida de boca de su madre y hacerlo lo ponía muy bien. David era muy apegado a su madre, se había criado con ella ya que su padre pasaba mucho tiempo fuera de la casa debido a sus actividades laborales, firma de libros, giras con la editorial y conciertos por toda Europa. Su madre trabajaba medio tiempo para poder cuidar de el por las tardes y aprovechaba para hacerlo sentir como un niño normal dentro de la vorágine educativa de la que era parte por su elevado coeficiente intelectual. Su madre había llegado a Londres cuando tenía doce años, huían de una caótica situación de inestabilidad política y religiosa en una India dividida por castas que se enfrentaban tanto por cuestiones de poder como de religión, tardaron más de dos meses en llegar hasta la frontera francesa para poder ingresar por el Canal. En el trayecto un accidente de tránsito había terminado con la vida de dos hermanos de su madre y había dejado en ella una secuela de sobreprotección que transmitiría a David con un excesivo cuidado y un control estricto maquillado con el velo maternal que las madres usan para esconder sus verdaderas intenciones cada tanto.
Cuando David cumplió diecinueve años ya era parte oficial y uno de los líderes de un equipo de desarrollo tecnológico para concretar su proyecto de interacción entre las computadoras, los mundos virtuales y los enfermos por lesiones neuronales. Su intención era la de crear una plataforma para poder integrar la realidad que percibimos los seres humanos y una virtual que sería creada en base al entorno del enfermo, con esto los familiares podrían utilizar este sistema para, a través de un avatar, interactuar con el enfermo que controlaría a su “personaje” que respondería a los impulsos eléctricos generados por su voluntad. La idea era revolucionaria y había creado mucha expectativa entre los neurólogos y científicos especializados pero, a su vez, había conseguido una serie de repudios en medios escritos religiosos y puritanos indicando que la vida no puede ser controlada a través de una computadora y que una vez más los científicos estaban jugando a ser Dios al intentar modificar la divina creación con la influencia negativa de la ciencia. David no podía comprender como no veían que lo que esto significaba para los familiares y para el enfermo mismo “Se pueden comunicar por medio de los impulsos electromagnéticos aunque el cuerpo no le responda, mientras el área destinada a los impulsos esté funcional el paciente podrá comunicarse a través de un personaje que será una viva copia de si mismo, esto presenta un enorme abanico de oportunidades para poder continuar la vida en otro marco” solía repetir David con frecuencia cuando los reporteros de revistas especializadas lo atacaban con lo que el consideraba un repentino encuentro de moral falsa.
V
David Ferry tenía ya veintiún años y era jefe de desarrollo del área neurológica del NHTC, llevaba ya seis años en El Cubo y su crecimiento profesional había sido gigantesco, era respetado y admirado entre sus pares y su edad no era un obstáculo a la hora de los debates candidos. Su proyecto de interacción neuronal con mundos virtuales ya tenía financiamiento privado y el Ministerio de la Salud estaba ansioso por poder hacer las primeras pruebas de modo a llevar a cabo anuncios rimbombantes “Políticos” pensaba David cuando recibía algún apuro maquillado de consulta de parte de sus superiores para conocer el avance del proyecto.
Eran las tres de la tarde de un jueves de invierno cuando David notó que una de las máquinas de su oficina empezó a emitir una pequeña alerta auditiva. Se acercó hacia una portátil conectada a varias otras y revisó una interfaz en donde un montón de indicadores y números se paseaban como si fuera un desfile de hormigas. En la parte posterior de la portátil se leía las siglas T.A.P., tecleó un par de veces y pero el pitido no cesaba, consultó datos en otras terminales y volvió a la T.A.P.
“Debo arreglar esto de manera urgente, podría ser catastrófico para el proyecto y para… No!” exclamó con hastío.
Desde hacía tres meses, desde que inició este proyecto que estaba catalogado como “Personal” la llegada de este mismo momento le había estado atormentando. El proyecto estaba en fases de desarrollo tempranas cuando se vio en la necesidad de implementarlo de manera experimental. Todavía recordaba la llamada desde el Hospital, la explicación del accidente de tránsito, el diagnostico inicial, lo recordaba como si fuera ayer. En ese mismo instante decidió que su proyecto personal, que guardaba celosamente como un secreto bajo severas medidas de seguridad informática con encriptaciones poderosas, vería la luz forzosamente. Odiaba las circunstancias en que debía hacerlo pero el riesgo era demasiado alto, la vida de un ser querido estaba en juego. La posibilidad de un fallo en la plataforma principal siempre fue alta, pero hasta ahora la misma se había comportado de manera estable, lo que el pitido insistente indicaba eran los primeros fallos de consistencia a distintos niveles dentro de la misma. La necesidad de identificar y corregir los algoritmos indicados era elevada pero ahora mismo existía otra urgencia a atender.
En ese momento la urgencia se llamaba su madre, debía ir a cenar con ella, se cumplía un año de la muerte de su padre y no podía dejarla sola, su madre lo cuidó mucho tiempo a el y era turno de invertir los roles. Encontró odioso que en la única noche del año en la que no podía trabajar algo tan importante hubiera ocurrido, pero no había vuelta atrás, había de atender ambos asuntos.
“Iré a cenar con ella y mañana arreglaré esto sin falta, discúlpame” murmuró por lo bajo con la mirada clavada en el vacío, como pensando en algo… o en alguien.
VI
Thomas Avalon se encontraba parado bajo el marco de la puerta de entrada a su dormitorio, o a lo que debía de ser su dormitorio ya que en ese momento la visión que tenía no era la de todos los días. Más allá del umbral de la puerta se extendía ahora un vacío perfectamente blanco, todo lo que había estado en la habitación ahora ya no estaba, la cama, los muebles, la televisión, los cuadros, todo, absolutamente todo había desaparecido, inclusive las paredes, es decir, las paredes, el techo, piso, todo estaba ahí pero todo estaba blanco, como si se tratase del interior de una caja de zapatos de tamaño gigante, se notaban perfectamente los ángulos en donde las paredes se unían con el techo y el piso respectivamente pero no había ahí nada más, solo un blanco perfecto en una habitación desierta.
“¿Dios mío que está ocurriendo? Exclamó Thomas mientra intentaba contener las palpitaciones que estaban por hacer estallar su pecho entero.
Desde bajo el marco de la puerta, que tampoco estaba ahí, y temerosamente extendió una mano y la apoyó lentamente sobre una de las paredes intentando comprobar que si lo que veía era real y así lo era. La pared le devolvió una sensación plástica y fría, como si se tratase de algún tipo de acrílico pero era dura como si fuera de concreto. Luego de segundos de duda se aventuró a dar pasos dentro de la ahora fría y pálida estancia, se sintió como si estuviese entre las nubes o flotando en un espacio imaginario de nada absoluta. Su mente había adquirido el mismo tenor que la habitación y no podía pensar en absolutamente nada, por un momento creyó estar disfrutando de esa sensación de vacío y frío. Se sentía flotar en esa habitación extremadamente blanca, tan blanca que las paredes aparentaban emitir un brillo lechoso que lo iluminaba todo. Pero la realidad lo hizo aterrizar de golpe, al ver que lo que estaba ocurriendo no tenía el menor sentido lógico y recordar la desaparición de lo que había en su escritorio la desesperación volvió a tomar las riendas de su ser. Salió corriendo hacia el color y calor del resto del departamento e intentó concentrarse para buscarle una respuesta lógica a todo esto. Sintió que esa tarea era sencillamente imposible.
“Piensa Thomas, ¡piensa!” exclamaba en voz alta, como buscando alguna respuesta en lo inexplicable.
Las más variadas hipótesis se cruzaron por su ahora turbada mente, de pronto supo lo que tenía que hacer, se sintió tonto por no haberlo hecho antes, tenía que llamar a la única persona que podía ayudarlo a encontrar una respuesta a todo este embrollo incomprensible, alguien con su capacidad de pensamiento racional y lateral. Tenía que llamar a su único amigo del Cubo.
“Necesito llamar a David…” dijo mientras miraba a la pared donde colgaba una foto en blanco y negro de ellos dos juntos con sonrisas amplias en sus rostros con El Cubo de fondo.
Levantó el tubo del antiguo teléfono que se encontraba en la mesa ratona frente al juego de living que dominaba la sala pero al acercarlo al oído en lugar del tono de siempre lo que escuchó fue pura estática.
“¿Que demonios está pasando?” Thomas sintió que su barrera de sanidad mental estaba a punto de ceder.
VII
David había dejado a su madre en su casa luego de la cena y decidió que no podía esperar hasta la mañana siguiente para solucionar lo que había provocado la alarma sonora horas atrás en la oficina. No solamente el proyecto dependía de que solucione los problemas de ingeniería que habían desencadenado la disparada de las alarmas de Control de Ambiente y Regularidad sino que de por medio estaba alguien muy cercano a sus afectos.
“No lo puedo decepcionar” se repetía a si mismo mientras manejaba rápidamente camino al Cubo.
Gracias a su credencial de acceso libre pudo evitar dar explicaciones a los guaridas del porqué de su visita a altas horas de la noche y se dirigió directamente al laboratorio en donde se encontraba la central de control del T.A.P. Levantó la tapa del ordenador portátil y vio que las alarmas seguían encendidas y sonando como las había dejado.
“El componente de memoria de ambiente está fallando, los algoritmos que controlan Regularidad y Ambiente no se pueden desarrollar al cien por ciento…” masculló entre dientes.
Las ecuaciones de control de memoria habían sido inexactas y por lo tanto los algoritmos que dependían de una capacidad de deducción lógica altísima de parte de los ordenadores estaban fallando, lo que hacía que todo el proyecto comience a caer como un castillo de naipes.
David estaba recalculando las variables cuando su teléfono móvil repicó sacándolo de su concentración.
- Sr. Ferry le habla el Dr. Shawn de Centro Goldstein… – dijo una voz familiar al otro lado.
- Si Dr., ¿que ocurre? – preguntó preocupado.
- El paciente Avalon está mostrando actividad neuronal extraña, sus latidos se han elevado a un nivel peligroso y los monitores neuronales están entregando signos de stress y angustia elevados.
“Mierda…”
- Lo estoy llamando ya que Ud. solicitó que todo cambio que no sea propio de las lesiones del accidente le sea informado…
- Si Dr. Muchas gracias, manténgame al tanto de todas las novedades por favor.
- Lo haré Sr. Ferry, ahora dígame, ¿esto tiene algo que ver con los transmisores instalados en el paciente?
- Dr. No lo puedo atender más en este momento, estoy ocupado, sepa Ud. disculparme – y cortó. Dar explicaciones de algo tan complicado era perder un tiempo que este momento no podía costear.
David se concentró en recalcular todas las variables e ingresó los nuevos resultados en el computador central de control. Los controladores de Ambiente y Regularidad deberían de funcionar correctamente luego de un pequeño reseteo de la matriz base. David presionó una serie de comandos en un ordenador alternativo y las luces de control del portátil dejaron de parpadear, el pitido se detuvo y por un momento hubo un silencio cuasi sepulcral en el ambiente, el mismo fue roto solamente por el sonido del sistema de refrigeración de los ordenadores que volvían a funcionar, las luces volvieron a titilar, el pitido había desaparecido. David respiro aliviado luego de cotejar que la funcionalidad del proyecto era ya casi del cien por cien de nuevo.
“Aguanta ahí amigo” se dijo a si mismo, la frase sonó como un ruego.
VIII
Thomas Avalon se despertó con una jaqueca terrible. Estaba sentado en su escritorio con la mejilla izquierda apoyada en la mesa y rodeado de un mar de papeles y sobres. Se desperezó sobre la mesa y miró el desorden como tratando de recordar lo que había ocurrido. Miró hacia la ventana y vio que ya era de día pero no podía recordar que día era, miró su reloj y eran las siete y media de la mañana del viernes, tenía una hora para prepararse e ir a trabajar. Ordenó los papeles, cerró la portátil y fue a darse una ducha.
Dentro de su habitación eligió la corbata que se pondría hoy, se colocó sus zapatos y se peinó frente al espejo. Antes de salir se colocó en la boca dos aspirinas y las bajó con un sorbo de agua.
“Siento como si un coche bomba hubiera estallado en mi cabeza” pensó mientras se contemplaba al espejo.
Volvió a mirar al sol elevándose en el horizonte y decidió caminar, era un día lindo y propicio para caminar.
IX
Un toque en el hombro despertó a David Ferry de su sueño y lo trajo de vuelta a la realidad de la oficina en donde había pasado la noche entera. El suave toque había sido dado por el director general del Cubo el Dr. Marcus Baxter.
- David, me han dicho que has estado trabajando toda la noche, ¿algún problema?
- No, no Dr. No hay ningún problema nada más quería revisar unos protocolos de seguridad y… – fue interrumpido por la voz grave del Director.
- David, hoy es la presentación del Proyecto a las personas del Ministerio de Salud, ¿estás seguro de que no hay ningún problema?
- Tan seguro como que necesito una ducha de manera urgente – trataba de sonar tranquilo.
- Muy bien chico, ve a darte una buena ducha, duerme un poco y ven para las tres de la tarde que necesito de tu ayuda para sacar esto adelante.
- Gracias señor – de verdad necesitaba ambas cosas pensó
***
Un mes luego de la implementación inicial de su proyecto personal David recibió un llamado del Dr. Baxter solicitándolo para una reunión. Baxter no solía convocar reuniones que no fueran de equipo por lo que en un principio se sintió extrañado por ello.
David fue reprendido de manera sutil por el Dr. Baxter por la cantidad de tiempo que le estaba dedicando a su proyecto personal, esto había generado ciertos retrasos en algunos proyectos estatales lo que no era del agrado del director, que era conocido por su apego a los calendarios y fechas limite de entrega. Pidió a David que le explicase de qué se trataba el proyecto en el que estaba trabajando. Luego de pensarlo un momento decidió ir a por todo y contarle todos los detalles al director, creía que con esto podría llegar a transformar en oficial el proyecto lo que le sería de mucha ayuda para llevarlo a cabo como pretendía.
David Ferry explicó en detalle al Dr. Marcus Baxter.
“El principal objetivo del proyecto es el de crear una realidad alternativa para pacientes con lesiones cerebrales que se encuentren en estado de coma. Numerosos estudios neurológicos indican que los pacientes en coma en realidad están despiertos pero atrapados dentro de un cuerpo inerte, que no responde a los comandos enviados por el cerebro. Es por eso que algunos pacientes en coma lloran al escuchar la voz de un ser querido. La frustración que genera esta situación en los pacientes es tan elevada que un gran porcentaje de los pacientes que despierta del coma lo hace con lesiones neuronales provocadas por el stress post traumático del estado vegetativo. Mi proyecto pretende generar una realidad en donde el paciente pueda seguir “viviendo” por decirlo de alguna manera utilizando sus propios recuerdos como libro de referencia para que el sistema genere eventos cotidianos en donde el paciente pueda desarrollarse sin la carga traumática de notar que está atrapado en su propio cuerpo”.
El Dr. Baxter estaba boquiabierto mientras escuchaba asombrado a David.
“Dr. Baxter, lo que el proyecto pretende ofrecer a los pacientes es una continuidad de su propia vida en un espacio controlado por ordenadores, un espacio que estaría constantemente monitoreado para que no se genere stress en ellos. A los familiares les brinda la tranquilidad de saber que sus seres queridos se encuentran de alguna manera siguiendo su misma vida, sin frustraciones ni temores de lesiones por stress. A los médicos les entrega un paciente calmado, con niveles de actividad neuronal regulares que permiten seguir un tratamiento sin riesgos de ataques neurológicos.”
El Dr. Baxter se pasó las manos por su canosa y espesa cabellera, analizando las implicaciones de poner en marcha un sistema de continuidad de realidad como el que le estaba presentando David.
“Dr. Ferry, debemos ser cautelosos con este proyecto, le doy mi total voto de confianza para que lo siga desarrollando siempre y cuando me reporte semanalmente los avances o retrocesos y que, por sobre todo, sea cauto y que no lo comente con nadie. Este será nuestro pequeño gran secreto David. Puedes dedicarte a tiempo completo a este proyecto. Estás excusado.”
David asintió, le dio las gracias y se retiró sin saber que el acuerdo de confidencialidad no iba a durar mucho de parte del Dr. Baxter. Ni bien David salió de la oficina tomó el teléfono y llamo a la centralita del Cubo.
“Steph, comunícame con el Ministro de Salud, dile a su secretaria que es urgente y que tengo grandes noticias para el…”
El Dr. Baxter rió para si mismo como victorioso esperando que David haga avances prontamente con su proyecto.
Una semana después comunicó a David que el proyecto era ahora oficial y que debía de ponerlo en marcha urgentemente. El Ministerio de Salud estaba muy interesado y no podían retrasarse.
- David, necesitamos un candidato para poner en marcha el proyecto. Tengo aquí una lista de pacientes en coma de distintos hospitales, sus historias clínicas están en camino, debemos elegir uno lo antes posible para colocarles los… - Fue interrumpido por el tono seco de David.
- No será necesario Dr. Baxter, el proyecto ya está en marcha hace algo más de un mes.
- ¿Que dices David? ¿Ya hay alguien conectado al sistema? – preguntó extrañado el Director.
- Si Sr. Las circunstancias me forzaron a tomar esta decisión. Un amigo sufrió un severo accidente de transito, tuvo un golpe en el cráneo y se encuentra en coma en el Centro Goldstein. Tiene conectados los neurotransmisores y yo mismo me encargo de monitorear la actividad de replica de realidad.
- ¿Y quien es este misterioso amigo David? ¿Acaso tiene un nombre?
- En realidad Dr. creo que Ud. conoce a mi amigo, trabaja en el NHTC. Su nombre es Thomas Avalon.
***
X
En el camino de ida a su casa el móvil volvió a sacarlo de sus pensamientos, era el Dr. Shawn
- Dr., dígame ¿está todo bien? – fue el saludo de David
- Sr. Ferry, tengo el placer de informarle que los signos vitales del Sr. Avalon están estables y que su actividad neuronal es la normal, seguiremos monitoreándolo de cerca y cualq…
- Gracias Dr. Ud. ha sido de mucha ayuda – y cortó la llamada.
David llegó a su casa y se dio una larga ducha caliente, intentó dormir pero no pudo conciliar el sueño, decidió prepararse releyendo las tarjetas que la gente de Relaciones Públicas la había hecho llegar la semana anterior y les dio un par de leídas sin prestar mucha atención
“El proyecto ha estado a punto de quedar severamente comprometido, no puedo concentrarme ni dejar de pensar que hubiera pasado si me demoraba en rehacer esos cálculos y peor aún que hubiera pasado con…”
El sonido de una alarma casi lo mata del susto pero era la alarma, era hora de volver al Cubo. Inmediatamente después volvió a sonar su móvil, era el Dr. Shawn, la noticia que le acababa de dar le dejó sorprendido, su día acababa de tomar un vuelco inesperado.
XI
El salón del Gran Auditorio del NHTC estaba colmado de periodistas especializados, científicos, gente del gobierno y empleados del Cubo. Se estaba por anunciar que el proyecto liderado por el Dr. David Ferry iba a ser evaluado de manera intensiva por el Gobierno de modo a que, de cumplir los requisitos, sea parte del nuevo Sistema de Salud que pretendía llevar a cabo el Primer Ministro.
“… con esto llevaremos a Inglaterra a la cima del mundo en lo que a innovación médica se refiere, no solo daremos cuidados a los pacientes sino que podremos hacer que los familiares tengan un contacto con sus seres queridos que de otra manera hubiera sido imposible. El cuerpo humano, con sus infinitas debilidades y fallas, está encontrando respuestas en la ciencia y en la voluntad de jóvenes brillantes que dan una luz de esperanza para todos quienes están atrapados dentro de cuerpos inertes. Pero no ahondare mas en palabras y le cedo el turno al jefe del sector que llevó a cabo el proyecto conocido como “The Avalon Project” el Dr. David Ferry”
Las palabras del Director Baxter fueron seguidas de una ola de aplausos que resonaron en toda la sala mientras David subía al escenario. En el camino el Ministro de Salud lo detuvo y le dijo al oído mientras estrechaba su mano
- Chico, eres brillante, Inglaterra te debe mucho, seremos los números uno, de seguro el Primer Ministro querrá reunirse contigo…
“Políticos” pensó mientras subía al escenario con una ligera mueca en el rostro ya que todos ignoraban la sorpresa que iría a darles. Se acomodó las gafas, miró detenidamente a los presentes, que le devolvían la mirada como expectantes a sus palabras, exhaló suavemente y arrojó por un costado las tarjetas que la gente de Relaciones Publicas le había preparado, rodeó el atril y se acercó al borde del escenario, finalmente habló.
“Me pidieron que de un discurso sobre la ciencia y su poder, me pidieron que hable de esta institución y de su contribución a la humanidad con sus logros y avances. Pero la presentación de hoy no puede, no debe girar en torno a la ciencia sino sobre nosotros, los seremos humanos. La ciencia mejora nuestra calidad de vida pero parece crear un vacío terrible entre nosotros, nos alejamos cada vez más, sumidos en un mundo de ausencia de contacto real, aplaudimos la capacidad de comunicarnos cada vez más lejos unos de otros y nos olvidamos de nuestros vecinos, de nuestros amigos y parientes. Debemos humanizar la ciencia, que el hombre guíe a ella y no ella a nosotros. El Proyecto Avalon se trata de eso, de acercarnos más, de mantener los lazos entre las personas, de poder comunicarnos e interactuar a pesar de las distancias, salvando las dificultades.” David hablaba cada vez con mayor entusiasmo
“Esta plataforma busca mejorar la calidad de vida y recuperación de los seres humanos en coma. Las enfermedades deshumanizan, transforman al paciente en un elemento inerte conectado a tubos y cables, la vida no debe ser así, ni para quienes se encuentran en la desgracia de una situación necrológicamente grave. La vida no se puede circunscribir al movimiento del cuerpo, porque dentro de esa inercia corporal habita un ser humano que sigue sintiendo y pensando, es nuestro deber ayudar a que puedan seguir viviendo mientras su recuperación se lleva a cabo y es sobre eso que trata este proyecto. Prolongar la experiencia de vida en pacientes en coma para que puedan evitar el stress traumático de verse atrapados en un cuerpo que no responde a sus deseos.” La gente lo miraba asombrada y no se podía escuchar más que el sonido de los flashes.
“Originalmente este proyecto fue ideado como un experimento de realidad virtual pero a partir de un evento en particular tomó un giro hacia lo que les comenté, hacia una experiencia de vida para los pacientes en coma y todo esto se debe a una persona, a un compañero, a un amigo, a Thomas Avalon, una persona llena de vida que en un horrible accidente cayó en coma. Fue el primer paciente en ser conectado a esta realidad alterna en donde su mente podía seguir viviendo su vida, escenario que daba a los médicos la posibilidad de tratarlo sin stress y que el cerebro siga activo y regenerando las conexiones neuronales dañadas en el accidente. Gracias a la incansable ayuda del Dr. Shawn del Centro Goldstein hoy puedo anunciarles que el Proyecto Avalon es todo un éxito y como prueba de ello ahora tengo el agrado de presentarles a mi compañero del NHTC y amigo, con Uds., el Sr. Thomas Avalon.”
El público giró las cabezas a la parte trasera del salón y vio que entre las cortinas aparecía un hombre de contextura física delgada y lleno de pequeñas pecas, era Thomas Avalon. Tenia el pelo rapado debido a los conectores y se lo veía un poco pálido pero era el. Se acercó por el pasillo central que dejaban los bloques de asientos y el sonido de los flashes y su resplandor se hicieron presentes. Caminó hasta el borde del escenario en donde la mano de David estaba esperándole para ayudar a subir. La sostuvo con fuerza y trepó los escalones hasta llegar en donde estaba su amigo y salvador, David. Se fundieron en un abrazo y sonrientes se acercaron a los fotógrafos y camarógrafos mientras sostenían los brazos en alto.
Thomas giró y habló a David cerca del oído, los aplausos del público y el sonido de los flashes eran ensordecedores, le dijo:
“David, necesito una computadora urgente…”
David pareció extrañado por el requerimiento de Thomas, ¿Ha de ser alguna secuela del accidente? Se preguntó preocupado.
“Lo que sobra en este lugar son computadoras Thom, ¿Que necesitas?”
“Ya he tenido suficiente realidad virtual por el resto de mi vida Dave, necesito eliminar mi cuenta de Second Life.” Dijo con una amplia sonrisa mientras se sentía volver a la vida completamente.
FIN